Sobre ZAR

Contacto

¿Por qué una ZAR?

Todos los barcos navegan, pero muy pocos están desarrollados únicamente pensando en la calidad, en las soluciones técnicas e innovadoras de vanguardia, y sobre todo pensando en el navegante o propietario.

ZAR se planteó, ¿Cómo se podía dotar a una semirrígida de un espacio interior amplio y confortable?, ¿Cómo se podía conseguir una navegación respetuosa con la tripulación?. Estas preguntas desembocaron en la idea de que si el flotador era un elemento indispensable para que la embarcación fuera segura y su navegación impecable, ¿Era realmente necesario que llegara hasta proa? ¿Era necesario que la proa de una semirrígida tuviera siempre forma triangular?, motivada por la unión del flotador de estribor y babor, y por consiguiente esa zona triangular, que hacía perder un montón de espacio y habitabilidad, ¿No debía tener una alternativa?.

Evidentemente la tiene, el flotador actúa sobre el golpe de la ola, pero ese golpe se produce casi a la mitad de la eslora del casco, no en proa. Si se prolonga la carena y se amplia la proa, podemos embutir el flotador en la parte ampliada de fibra, de esta manera, el flotador queda firmemente sujeto y sigue absorbiendo todo el impacto de la ola. Y si además, a esa carena la dotamos de una “V” muy profunda, el corte de la ola será mucho más efectivo. Hasta ahí teníamos solucionado el tema del confort en navegación. Con una “V” muy profunda se nos creaba un espacio interior, hasta entonces desconocido. Pero, debíamos evitar que los rociones o las salpicaduras del agua al chocar con el casco, mojaran a los tripulantes. La solución fue crear un túnel debajo del flotador, en la parte de fibra, lo que se llama un casco en forma de ala de gaviota, pero llevada a la máxima expresión. A la postre ese túnel no sólo evitó los rociones, sino que la presión con que el agua sube por la carena, era devuelta al mar con similar presión, y por tanto ese chorro de agua actuaba a modo de amortiguador. Se habían conseguido dos efectos básicos en una ZAR.

Pero nuestra intención era conseguir algo realmente innovador y seguimos pensando y analizando, ¿Era realmente necesario que el flotador sobresaliera del casco en popa? ¿No era más lógico que quien actuara efectivamente en el mar fuera el casco y no el flotador?. Y se hizo la luz, tras muchas pruebas en el mar contrastando los resultados, vimos que el eliminar el trozo de flotador que sobresalía por popa y alargar el casco hasta ahí, conseguía dos cosas muy importantes, teníamos más eslora efectiva y alejábamos el motor de la tripulación. Pero más aún, al dar gas al motor, el casco más largo, impedía que la embarcación se empopara y levantara la proa, por lo que la aceleración del motor era transmitida directamente a la aceleración de la embarcación, conseguíamos menos rozamiento y por tanto el alcanzar la velocidad de crucero, era más sencillo y se necesitaba menos potencia, por tanto menos consumo, por tanto menos motor y finalmente menos precio.

Con todo ello habíamos conseguido una embarcación con una eslora real más grande y por consiguiente un espacio interior también más amplio. Había nacido el concepto “Metro cuadrado útil ZAR”, es decir, a igual eslora que otras semirrígidas, teníamos muchos más metros cuadrados útiles, para la tripulación, el confort y la capacidad de estiba y almacenamiento. Si a eso le unimos que las ZAR tienen una manga mayor que la mayoría de semirrígidas, el resultado de multiplicar la eslora interna por la manga interna, nos daba resultados inalcanzables por la competencia. En resumen, para conseguir un espacio interior como en las ZAR en otras semirrígidas, debemos buscar en esloras mucho más grandes, sólo un ejemplo, para mejorar el espacio de una ZAR 61 (6 metros), debemos buscar en esloras cercanas a los 8 metros.

Finalmente nos quedaba el interior, debía ser confortable, seguro, versátil, y por tanto necesitaba una reflexión y un diseño, adaptado a cada eslora y tamaño. Debía tener la capacidad de almacenamiento superior a cualquiera, teníamos más manga y eslora, y debía albergar todos los elementos necesarios, como depósitos de combustible, de agua, baterías, neveras, equipos de seguridad, etc. etc. Por eso todas las soluciones internas de una ZAR, permiten convertir un asiento en un solarium, un respaldo en un cofre, una “V” profunda en un lugar de almacenamiento inmenso, una consola con asiento en proa y por tanto otro cofre, al alargar el casco por popa, ya teníamos otro espacio interior más, y así sucesivamente.

Pero quien tenía que pilotar la embarcación debía estar totalmente confortable, seguro y con el control, total de la navegación, de ahí salió que el timón debía estar en el centro, en la crujía de la embarcación, para dominar absolutamente el manejo y la maniobra. Apoyado en un asiento que pudiera tener dos posiciones, la de sentado y la de semi-sentado, para una mayor visibilidad, pero protegido por una consola con parabrisas y agarraderas en acero inoxidable, como el resto de los elementos de sujeción de una ZAR.

Todo eso tuvo un coste importantísimo, ningún elemento integrador de una embarcación ZAR, podía encontrarse en el mercado, no había nada estándar. Tuvimos que diseñar todos y cada uno de los elementos para cada modelo. Consolas, asientos, arcos radar, colchonetas, cofres, etc. Todo, absolutamente todo está diseñado para cada uno de los modelos ZAR, por eso cada uno de ellos cumple y se adapta de la mejor manera posible a cada modelo, y le da la versatilidad única, marca de la casa.

Contacta con nosotros